sábado, 2 de diciembre de 2006

DOÑA LEONOR


Por el ventanal en llanto
del ultimo desayuno
nace prematuro el olvido.
La caprichosa alcoba
duerme su desparpajo
perniabierta
En sabanas de luto.
Un tabernáculo de cocina
archiva su lujuria
en tarros vacíos de miel.


Daniel O. Requelme

2 comentarios :

josé dijo...

El misterio de una poesía hiere o adula, es como un elixir oscuro y a la vez brillante. Describir su forma no vale, hay que dejar que ella te invada y vaya remontando tu corazón.

Daniel O. Requelme dijo...

Jose:

Muy bello lo que Ud. dice. Le confieso una picardía: En este poema hablo de una habitación y parece que hablo de una mujer. saludos