LA TOTA
Por Rosa Novillo Corvalán
Su memoria.
Cuando los botones cerraron
todos sus poros
se izó en el vuelo del cóndor
junto al silencio de los héroes.
Voz de historia escrita a mano
no quiso llevarse el llanto
al cielo del Cine Lux.
La esquina, el bar donde te evoco
arde su pena de café cortado.
Una lagrima por cada ausente.
Una Rosa para cada lágrima.
Daniel O. Requelme
