P/ Leandro Calle
Lentamente,
lejos del dormir y del camino
la luz urbana abandona el aire
que nos incorpora al universo de
tambores, fuegos, conjuros de playa
que, seguramente convocan al amor.
Atrás la cabaña
oculta
por el afán de ir a
estampar el relieve de nuestra superficie
en la arena húmeda.
Sentir que la carne es nuestro sueño.
Y un sueño,
permanecer con los pies entrecruzados
lamidos
por el remanso de las olas.
Descubrimos a lo real
un oro al alba,
como verdaderamente fantástico.
DANIEL. O REQUELME
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