p/Alfredo Lemon
Le dije al oído
muy suavemente
¡señora!
he venido a hacerle el amor...
Y recién, cuando quedó bien desnuda
advertí,
mirándonos a los ojos,
mi innata fragilidad.
Y recién, cuando quedó bien desnuda
advertí,
mirándonos a los ojos,
mi innata fragilidad.
DANIEL O. REQUELME
0 Deja tu Comentario!:
Publicar un comentario